samedi 20 janvier 2007

Crónicas parisinas VIII/ De los Chicago Boys" a los "Sainte Marthe Boys" sólo hay un paso -y el Océano Atlántico-, de por medio

20 de enero de 2007

Ahora que estoy en mi plan de estirar al máximo mi presupuesto a la francesa, recurrí a una lista de los servicios sociales franceses que se llama "Solidarité a la française/millesimé 2007". Es una auténtica guía Michelin con lugares donde comer y donde dormir. Pero con la "ligerísima" diferencia que es dirigida para el "cuarto mundo" -terminología politicamente incorrecta, que se usa para la gente pobre del los países industrializados-. Bueno, el caso es que recurrí a la plaza Sainte Marthe, que se sitúa en un barrio bastante pintoresco cercano a la revolucionaria Place de la République et Place de la Bastille. Una vez ahí, cualquier paseante se transporta rápidamente en el tiempo, más o menos como a principios del siglo XX.

Ahi se encuentran personas bastante comunes y corrientes -gente de oficinas, gente que usted cruza en la calle, el museo, el metro, en fin, el ciudadano "x". Pero también llegan algunos personajes francamente abandonadas de la mano de dios, o más claro de los programas sociales más elementales de la H. República francesa. Entre los que más nos han llamado la atención a mi gran amigo británico-brasileño, compañero de batallas parisinas, son por ejemplo: "elephant man", se trata de un pobre señor que tiene un rostro extremadamente golpeado por el frío parisino y parece una auténtica piedra pomex. También, está un francés muy "finito" que bautizamos el "Dolce-Gabanna", que llega siempre con bolso de mujer y tan respetuoso como afeminado. Esta otra señora que se pone, sin exagerar, como veinte sweaters y anda siempre de lente oscuro. También esta un trío que bautizamos "los fariseos", son tres señores con fisico de verdaderos luchadores, al estilo del "legendario perro aguayo", "blue demon", "máscarita sagrada" entre otros proceres de la patris mexicana.

En general, los benevolos del lugar -es una mision evangelista- son bastante amables, con la salvedad -nada menor- de que para comer tienes que "chutarte" unos 20-30 minutos de oraciones y pláticas espirituales. Después de ese "coco-wash" los pobres "Sainte Marthe Boys", ya no te saludan diciendo buenos dias, ya te dicen como automatas: "amen y aleluya".

Para efectos de conservar mi fabulosa educación laica mexicana "made in Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos" decidí ventilarme un poco y asistir a un lugar sin servicios liturgicos. De esta manera estoy visitando otro restaurant, estos días, del cual les platicaré en los siguientes capitulos.


Francamente como puede apreciar el lector, los franceses no pueden ni con su alma en este momento. Quién les manda, para colmo, andar secuestrando diplomáticos, si no puede si pagarles los gastos elementales de subsistencia.

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